Alimentación emocional

Alimentación emocional y su impacto en la salud

La alimentación emocional se define como el consumo de alimentos como respuesta a emociones negativas, más que por hambre físico. Este patrón de alimentación se ha asociado a una variedad de consecuencias negativas para la salud, incluyendo sobrepeso, obesidad y trastornos alimenticios.

Prevalencia de la alimentación emocional (AE)

La alimentación emocional (AE) es un fenómeno bastante común. Los estudios estiman que entre el 25% y 50% de la población general presenta alimentación emocional de algún grado. Las mujeres tienden a informar niveles más altos de alimentación emocional que los hombres. (Bobadilla-Soto et al. 2022).

  • En general, la mayoría de estudios coinciden en que la AE es más prevalente en mujeres que en hombres. Las mujeres tienen alrededor de dos veces más probabilidades de informar alimentación emocional que los hombres.
  • Por ejemplo, un estudio en adultos jóvenes universitarios en Estados Unidos encontró que el 31% de las mujeres y el 16% de los hombres presentaban niveles clínicamente significativos de AE.
  • Otro estudio en Alemania reportó que el 20% de las mujeres y el 11% de los hombres tenían puntuaciones altas en AE.
  • Las diferencias de género también se mantienen en adolescentes. Un estudio en adolescentes españoles mostró que las chicas informaban significativamente más AE que los chicos.

Algunos factores

  • Entre los factores que podrían explicar esta diferencia está que las mujeres experimentan emociones negativas con más frecuencia e intensidad, tienen mayor presión sociocultural por la delgadez y utilizan la comida con más frecuencia como estrategia de afrontamiento.
  • Los roles de género tradicionales también influyen, ya que socialmente es más aceptable que las mujeres expresen sus emociones, mientras que en los hombres se desalienta.

La evidencia consistentemente señala una mayor prevalencia de alimentación emocional en mujeres que en hombres, lo que reflejaría la influencia de factores socioculturales, emocionales y de género en este patrón de ingesta.

Emociones asociadas a la AE

Las emociones negativas más comúnmente relacionadas con la alimentación emocional son la ansiedad, la depresión, el aburrimiento y la soledad. La comida se utiliza para hacer frente o “automedicarse” estos estados emocionales negativos. Por ejemplo, alguien que se siente ansioso o estresado puede comer en exceso para calmar sus nervios.

Alimentación emocional y su impacto en la salud

Mecanismos por los cuales la AE impacta la salud

Existen varios mecanismos a través de los cuales la alimentación emocional puede llevar a problemas de salud:

  • Aumento en la ingesta calórica: La AE lleva al consumo excesivo de alimentos, lo que aumenta la ingesta calórica diaria y el riesgo de sobrepeso y obesidad.
  • Elección de alimentos no saludables: Las personas que comen emocionalmente tienden a elegir alimentos altos en grasas, azúcares y calorías, como dulces, postres, comida rápida, etc. Estos alimentos no nutritivos impactan negativamente la salud.
  • Desregulación de las señales de hambre y saciedad: La AE ignora las señales internas de hambre y llenura, llevando a comer en ausencia de hambre físico. Esto desregula los mecanismos normales de control de la ingesta.
  • Efectos psicológicos: La alimentación emocional refuerza la asociación entre comida y emociones. Esto puede llevar a más episodios de ingesta emocional y sentimientos de culpa, ansiedad y depresión.

Estrategias para reducir la AE

Algunas estrategias que se han mostrado útiles para disminuir la alimentación emocional son:

  • Identificar y expresar las emociones: Aprender a reconocer e identificar las propias emociones y expresarlas de manera adaptativa.
  • Practicar mindfulness: Técnicas como mindfulness ayudan a conectarse con las señales internas de hambre y saciedad.
  • Cambiar pensamientos negativos: Identificar y cambiar pensamientos disfuncionales en torno a la comida.
  • Utilizar estrategias de afrontamiento saludables: Realizar actividad física, escuchar música, hablar con un amigo, meditar, etc. en vez de comer ante emociones negativas.
  • Mejorar la calidad de la dieta: Comer más frutas, verduras y alimentos nutritivos ayuda a regular el estado de ánimo y reduce los antojos.

La alimentación emocional es un patrón de ingesta frecuente asociado a impactos negativos en la salud física y mental. Es importante aumentar la consciencia sobre este problema e implementar estrategias conductuales y psicológicas para modificarlo. Un abordaje integral que considere factores emocionales, cognitivos y conductuales es clave para reducir la alimentación emocional y mejorar los hábitos alimenticios.

Referencias

  • Bobadilla-Soto, Paulina, Bugueño-Sierra, Sophia, Guerrero-Jiménez, Valentina, Muñoz-Durán, María Teresa, Zúñiga-Coleman, Jennifer, Zúñiga-Coleman, Jennifer, & Nazar, Gabriela. (2022). Estado afectivo, regulación emocional y estilos de alimentación en adultos en Chile. Revista chilena de nutrición49(2), 193-200. https://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182022000200193
  • Ouwens, M. A., van Strien, T., & van Leeuwe, J. F. (2009). Possible pathways between depression, emotional and external eating. A structural equation model. Appetite, 53(2), 245-248.
  • van Strien, T., Cebolla, A., Etchemendy, E., Gutiérrez-Maldonado, J., Ferrer-García, M., Botella, C., & Baños, R. (2013). Emotional eating and food intake after sadness and joy. Appetite, 66, 20-25.
  • Heatherton, T. F., & Baumeister, R. F. (1991). Binge eating as escape from self-awareness. Psychological bulletin, 110(1), 86.

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